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Centro
de Desarrollo
y
Consejería Familiar
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Visión
Destacarse como una institución que ofrece servicios
comprensivos de consejería familiar orientados al bienestar
integral de las personas, parejas y familias dentro de un
marco profesional, ético, contextual y comunitario.
Misión
Proveer servicios de consejería familiar a personas,
grupos y familias de una manera efectiva, profesional e integral
a fin de fortalecer la familia como eje transversal de la
comunidad y factor fundamental en la transformación
de la sociedad. Estos servicios se ofrecen en un ambiente
de respeto, amor, confidencialidad y solidaridad teniendo
como motivo ulterior el bienestar integral de cada persona
servida.
Servicios
- Consejería Individual
- Consejería Grupal
- Consejería Familiar
- Consejería con Niños y Niñas
- Consejería con Adolescentes
- Consejería con Adultos
- Consejería con Parejas
- Consejería Matrimonial
- Consejería con Adultos Mayores
- Programas educativos y entrenamientos dirigidos a promover
la resiliencia y factores protectores de las personas y
familias
- Programas de rehabilitación de drogas y alcohol
- Programas de asesoría financiera para personas,
parejas y familias
Objetivos
- Fortalecer y potencializar a las personas, parejas y familias
a través de programas integrales de consejería
familiar
- Ofrecer programas educativos a las personas, parejas
y familias en el área de comunicación y relaciones
humanas a fin de promover la intimidad, cercanía
relacional y el florecimiento familiar
- Brindar programas integrales de consejería familiar
que atiendan a las personas, parejas y familias con sus
problemas emocionales, relacionales, espirituales y sociales
- Ofrecer programas de rehabilitación integral de
las drogas y alcohol a través de consultas de consejerías
y centros residenciales.
- Asistir de manera integral a personas victimas de abuso
y violencia domestica
- Proveer servicios de consejería familiar para
tratar los diferentes trastornos emocionales, mentales y
espirituales.
- Promover estilos de crianzas saludables y afirmativas
a través de programas educativos enfocados sobre
una paternidad y maternidad responsable.
- Ofrecer servicios de consejería familiar a las
personas, parejas y familias en transición.
- Proveer herramientas de resolución de conflictos
a personas, parejas y familias
- Promover estilos de vida saludables a través de
programas educativos de salud publica y manejos del estrés
Consejería Familiar
Por Esteban Montilla
La familia definida como dos o más personas que viven
juntas y que están relacionadas por consaguinidad,
matrimonio, adopción, o nexos emocionales y que tienen
un historial en conjunto, sigue siendo el espacio natural
donde se puede experimentar la felicidad y la plenitud existencial.
Esta responsabilidad que tiene la familia de proveer apoyo
y soporte emocional, económico, social y espiritual
es bastante exigente generando tensiones y estrés,
a veces difícil de manejar por si misma ameritando
la intervención de profesionales de la terapia familiar.
La consejería familiar es una forma de proveer psicoterapia
y consejería donde la familia es tratada como una unidad,
que junto a uno o más terapeutas familiares, activamente
participa en la búsqueda de soluciones y de su bienestar.
Los consejeros y consejeras familiares parten del principio
que los problemas o desafíos emocionales y psicológicos
se desarrollan, se nutren y se mantienen en el contexto social
de la familia. Daniel Sánchez (1999) formula tres observaciones
fundamentales de la terapia familiar. 1) La vida de los grupos
se rige por leyes propias y con cambios cíclicos, en
los cuales es preciso modificar el paradigma terapéutico,
2) Las familias tratan de mantener su equilibrio haciendo
converger el conjunto de sus tensiones sobre uno o mas de
sus miembros, 3) El ser humano no es un ente aislado, sino
que es parte de una sociedad, comunidad, ecología que
interactúa y se nutre mutuamente. Por lo tanto, lo
que le sucede a un miembro de la familia afecta e influye
a la familia como un todo. El punto central de la consejería
familiar es que los problemas no se encuentran en las personas
meramente sino en las relaciones que ellas tienen.
Consejería Profesional
Por Andrés Sánchez Bodas
El desarrollo humano centrado en la persona, busca esclarecer
el complejo proceso del desarrollo individual, de los grupos
y de las organizaciones; comprendiendo la especificidad esencial
y existencial, así como sus potencialidades, desarrollándolas
en la acción y en el ambiente en que estén inmersos.
El desarrollo integral lleva siempre a considerar al ser
humano en interrelación con los otros, así como
en el contexto específico en el que se desenvuelve.
Un proceso de cambio, facilitado hacia la auto dirección
y actualización de las potencialidades, implica la
posibilidad de transformar el entorno, para alcanzar modos
relacionales favorables para el crecimiento personal de aquellos
que lo habitan y comparten.
Los seres humanos son sujetos de su propia vida, organismos
interrelacionados, plenos de potencialidades y capacidades
con tendencia innata a la actualización y creatividad.
Durante los últimos años se ha evidenciado la
necesidad de profesionales que puedan desempeñarse
como agentes de cambio, que proyecten acciones preventivas
y de modificación de situaciones ya establecidas, de
acuerdo a las necesidades del momento con el agregado de valor
en eficacia, eficiencia, equidad y bien común, en ámbitos
como la educación, la sociedad, la organización,
y la vida familiar y personal, a través de la facilitación
de procesos, gestión de proyectos, asesoramiento y
consultoría sobre cuestiones que dificulten la calidad
de vida intra e interpersonal, todo ello desde una impronta
existencial.
La consejería profesional es el esfuerzo transdisciplinario
de estudio y acción cuyo objetivo es la comprensión
integral de las potencialidades, organización, procesos
y relaciones de las personas y de los grupos para poder promover
el desarrollo autónomo de los mismos como sujetos y
actores de su propio destino. Se nutre de todos los aportes
de las ciencias humanas, pero no es asimilable a ninguna de
éstas, en tanto cada una de ellas posee específicas
áreas de competencias que toman aspectos parciales
de esta propuesta.
Esta disciplina se fundamenta en el saber que el organismo
humano, como tal, y como todo organismo vivo, cuando encuentra
condiciones adecuadas para su crecimiento, lo ejecuta en el
sentido de la realización y proyección de sus
potencialidades inherentes. El hecho de que se planteé
en el marco de una maestría profesional es con la intención
de generar agentes de prevención, cambio y transformación,
en un amplio aspecto, pudiendo integrarse a equipos y colaborar
con las distintas disciplinas, sean estas de índole
humanística, técnica o espirituales.
El principal objetivo es la búsqueda de la transdisciplinariedad
y la transprofesionalidad, por ello esta profesión
toma en cuenta a: la Filosofía, la Sociología,
la Antropología, la Psicología, la Economía,
la Ética y las Neurociencias, no como disciplinas concretas,
sino como ciencias madres en las cuales se inspira, integrando
sus basamentos, en su plan de formación. Los egresados
dispondrán de una formación teórico-práctica
que les habilite para generar nuevas modalidades vinculares,
ejecutar acciones de prevención, personal y social,
proponer y coordinar procesos de cambio orientados al mejoramiento
de la calidad de vida. En síntesis, generar condiciones,
que faciliten el despliegue del potencial personal y comunitario,
favoreciendo así procesos integrales de desarrollo
humano.
Para ello es necesario una integración cognitiva experiencial,
desde una epistemología holística centrada en
la persona, coherente con los nuevos paradigmas de las ciencias
y disciplinas actuales. De manera que es imprescindible que
tanto el facilitador como el estudiante, estén concientes
que el objetivo principal es su propio desarrollo personal.
Consejería Pastoral
Por R. Esteban Montilla
La consejería pastoral se refiere al ministerio ofrecido
por personas que han aceptado el llamado a ser colaboradores
con Dios en el proceso de restaurar el imago dei
en aquellos o aquellas que buscan ayuda para poder enfrentar
con éxito las dificultades y desafíos emocionales,
cognitivos interpersonales y espirituales que la vida les
presenta.
Este ministerio de la consejería pastoral es una extensión
y continuación del ministerio del Señor Jesucristo
quien fue enviado "para dar buenas nuevas á los
pobres, para sanar á los quebrantados de corazón,
para pregonar á los cautivos libertad, para dar vista
a los ciegos, para poner en libertad á los quebrantados
y para predicar el año agradable del Señor"
(Lucas 4:18-19)
Mas específicamente la consejería pastoral
tiene que ver con la relación reciproca y terapéutica
que se desarrolla entre una persona profesional, que ha sido
entrenada clínicamente para integrar la teología
y la psicología, y otra persona o personas que llegan
a reconocer sus necesidades de crecer de manera integral o
que enfrentan desafíos emocionales, cognitivos, interpersonales
o espirituales de magnitud tal que ameriten la consulta pastoral
profesional.
Esta relación terapéutica que se forma está
basada en la firme creencia de que cuando dos o más
seres humanos entran en relación o en comunión
el cambio que se efectúa es bilateral. Es decir, tanto
el consejero pastoral como la otra persona o grupo pueden
experimentar el proceso transformador de la gracia de Dios.
Los dos podrán salir de ese encuentro con perspectivas
distintas acerca de la vida, de ellos mismos y de los desafíos
que enfrentan.
Características de un Consejero o Consejera
Pastoral Eficaz
Una consejera eficaz necesita poseer ciertos atributos personales
y habilidades profesionales que le permita facilitar el proceso
de exploración, introspección, cambio, crecimiento
integral, y sanidad interior de aquellos que soliciten la
ayuda terapéutica. Para ofrecer consejería pastoral
con eficacia se necesita más que buenas intenciones
de ayudar a los demás.
Las palabras del Patriarca Job ilustran este punto: “Tres
amigos de Job se enteraron de la desgracia que le había
sobrevenido y acudieron desde sus respectivos países...Los
tres se pusieron de acuerdo para ir a compartir su pena y
consolarlo. Al verlo de lejos no lo reconocieron. Empezaron
entonces a llorar a gritos, rasgaron sus mantos y echaron
polvo sobre sus cabezas [demostración de simpatía
y de duelo]. Se sentaron en el suelo a su lado durante siete
días y siete noches, sin decirle una sola palabra,
viendo su terrible dolor” (Job 2:11-13, BJ)
Hasta este momento estos tres consejeros estaban facilitando
el proceso y acompañando de manera efectiva al Patriarca
Job. Pero luego cuando deciden cambiar de estrategia de intervención
y comienzan de manera tóxica a interpretar la desgracia
de Job y a ofrecer soluciones simplistas, el Patriarca categorizó
el acercamiento de ellos como mediocre y destructivo. “Muchas
cosas como éstas he oído, todos ustedes solo
son consoladores agobiantes” (Job 16:2, BJ).
Encontramos mas tarde en el relato que Dios mismo les dijo
a los tres consejeros, que lo que habían dicho acerca
de Él estaba equivocado. “Después que
el Señor dijo estas cosas a Job, dijo también
a Elifaz: ‘Estoy muy enojado contigo y con tus dos amigos,
porque no dijeron la verdad acerca de mí, como lo hizo
mi siervo Job. Tomen ahora siete toros y siete carneros y
vayan a ver a mi siervo Job, y ofrézcanlos como holocausto
por ustedes. Mi siervo Job orará por ustedes, y yo
aceptaré su oración y no les haré ningún
daño, aunque se lo merecen por no haber dicho la verdad
acerca de mí, como lo hizo mi siervo Job.’ Elifaz,
Bildad y Sofar fueron e hicieron lo que el Señor les
ordenó, y el Señor aceptó la oración
de Job” (Job 42:7-8 DHH0).
Este relato bíblico señala entonces que la
intervención de un consejero o psicoterapeuta pastoral
puede construir o destruir, ayudar o hacer daño. La
diferencia de los resultados dependerá de las características
humanas de los consejeros y de las estrategias que usen.
Algunas de las características personales de los consejeros
(a) pastorales efectivos incluyen:
- La disposición a reconocer que el poder sanador
y transformador reside en Dios y que los consejeros son
solo colaboradores con Él. “Yo soy Yahvé,
el que te sana" (Éxodo 15:26, BJ)"Yahvé
sana los corazones quebrantados” (Salmos 147:3, BJ).
Los consejeros eficaces hacen uso de este poder divino a
través de la oración constante.
- La firme determinación a representar el carácter
de Dios, el cual es amor, (1 Juan 4:8), en todas las intervenciones
pastorales. “Amaras a tu prójimo como a ti
mismo" (Levítico 19:18) Háganlo todo
con amor” (1 Corintios 16:14, BJ). “Sírvanse
unos a otros por amor” (Gálatas 5:13, BJ).
Los estudios científicos en esta área muestran
que el amor es un factor clave en el proceso de cambio y
en el logro de una buena salud mental (Witmer & Sweeney,
1992)
- La creencia de que las personas que buscan ayuda, al igual
que los consejeros, fueron creados con la capacidad de responder
de manera particular a la voz del Espíritu Santo,
por lo tanto, tienen el mismo acceso al poder transformador
de la gracia de Dios. “Pero el Consolador, el Espíritu
Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les
enseñará todas las cosas y les hará
recordar todo lo que les he dicho” (Juan 14:26). Esta
aptitud de creer en la capacidad de los demás es
otro factor determinante de cambio y crecimiento (Combs,
1986).
- La tendencia a tener un concepto equilibrado y moderado
de sí mismo y de sus capacidades. Esto implica que
las consejeras eficaces tienen un concepto positivo de ellas
mismas y confían que han sido llamadas y equipadas
con habilidades en el campo de la consejería pastoral.
“Nadie tenga un concepto de sí más alto
que el que debe tener, sino más bien piense de sí
mismo con moderación, según la medida de fe
que Dios le haya dado...No sean arrogantes, sino háganse
solidarios con los humildes. No se crean los únicos
que saben” (Romanos 12:3,16). Esto significa que los
consejeros celebran las capacidades o auto eficacia que
tienen pero al mismo tiempo reconocen que ellos mismos están
en el proceso de ser transformado. El ministro, “Trata
con paciencia a los ignorantes y extraviados, ya que él
mismo está sujeto a las debilidades humanas. Por
tal razón se ve obligado a ofrecer sacrificios por
sus propios pecados, como también por los del pueblo”
(Hebreos 5:2-3). Buber (1999) refiriéndose a la reciprocidad
del proceso terapéutico dice que el psicoterapeuta
que quiere promover cambios en las personas que vienen en
busca de ayuda, debe estar dispuesto también a ser
cambiado por ellos. El Apóstol Pablo ilustra este
fenómeno de reciprocidad al admitir que, las personas,
a quienes él estaba ayudando a madurar en la fe,
también, estaban ejerciendo cambios significativos
en él. “Pues ansío verlos, a fin de
comunicarles algún don espiritual que los fortalezca,
o más bien, para sentir entre ustedes el mutuo consuelo:
la suya y la mía” (Romanos 1:11-12).
- La disposición a aceptar y respetar a los seres
humanos por el hecho de que fueron creados a la imagen de
Dios. “Y dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis
1:26). Esto implica que los seres humanos fueron creados
con la libertad y capacidad de escoger, de ser co-creadores
con Dios, así como también, con la capacidad
de influir el ambiente en el cual se desenvuelven. Los consejeros
(as) eficaces creen en su propia capacidad creativa y en
la de aquellos que vienen en busca de ayuda terapéutica.
Esta aptitud creativa conlleva a los consejeros a respetar
la unicidad de cada ser humano y así son flexibles
con respecto a las técnicas o modelos de acercamiento
o abordaje que usen.
- La determinación a mantener una aptitud de cuidado
e interés genuino en el bienestar de los demás.
Durante los cuarenta días que Jesucristo pasó
en la tierra después de su resurrección se
le apareció al Apóstol Pedro y tres veces
le preguntó, "Simón, hijo de Juan, ¿Me
amas? Él respondió: 'Sí, Señor.
Tú sabes que te amo'. Jesús le dijo: "Cuida
de mis corderos... Cuida de mis ovejas" (Juan 21:15
19). Cuidar a nuestros semejantes implica mostrar interés
por ellos y estar dispuestos a estar con ellos cuando enfrenten
los desafíos de la vida. “Cada uno debe velar
no sólo por sus propios intereses sino también
por los intereses de los demás” (Filipenses
2:4, NVI). Cuidar también se refiere a la disposición
y actitud constante de interesarnos en los demás
al valorar la unicidad de las personas, así como
también, en amor y esperanza, contribuir al crecimiento
y madurez integral de ellos. “Hagan suyas las necesidades
de los que pertenecen al pueblo de Dios; reciban bien a
quienes los visitan” (Romanos 12:13, VP).
- La habilidad que se tenga para comunicar y expresar compasión
y empatía con aquellos que solicitan la ayuda. "Alégrense
con los que se alegran; lloren con los que lloran"
(Romanos 12:15, BJ). “Y cuando Jesús la vio
llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando
también, se conmovió profundamente en el espíritu,
y se entristeció...Y Jesús lloró. Por
eso los judíos decían: Mirad, cómo
lo amaba” (Juan 33, 35,36, NIV). Herman (1993) dice
que un factor determinante en la eficacia de la terapia
es la capacidad que tenga el consejero o psicoterapeuta
de transmitir empatía y de tener compasión.
“Así dice Yahvé Sebaot: Celebren juicios
justos, practiquen entre ustedes el amor y la compasión”
(Zacarías 7:9, BJ) “Sean amables entre ustedes,
compasivos, perdonándose mutuamente como los perdonó
Dios en Cristo” (Efesios 4:32, BJ).
- La creencia de que el ser humano tiene una parte activa
en el proceso de la sanidad. “Tu fe te ha sanado”
(Lucas 18:42).
- La disposición a vivir con los misterios de Dios
y de la vida y no tanto a resolverlos. A nosotros se nos
ha confiando los “misterios de Dios”, pero el
llamado es a vivir en los misterios y no tanto a resolverlos.
“¿Descubrirás tú las profundidades
de Dios?¿Descubrirás los límites del
Todopoderoso? Altos son como los cielos; ¿Qué
harás tú? Más profundos son que el
Seol) ¿Qué puedes tú saber? Más
extensa que la tierra es su dimensión, y más
ancha que el mar” (Job 11:7-9, NIV). Los consejeros
eficaces reconocen que la vida está llena de misterios
y que muchos de ellos son impenetrables. Tomas Moore (1992),
dice que el llamado para aquellos que tratan de cuidar por
el bienestar espiritual de los demás no es primordialmente
el de resolver los rompecabezas de la vida, sino más
bien, el aceptar la invitación a apreciar las paradojas
y los misterios de la vida. Este reconocimiento de los misterios
de la vida conlleva a los consejeros eficaces a tolerar
la incertidumbre y sobre todo al mundo de lo desconocido.
Pietrofesa et al., (1978) sostienen que existe una correlación
directa entre el nivel de tolerancia a lo desconocido que
muestren los consejeros y el resultado positivo de la psicoterapia.
- La disposición a escuchar y ver lo que ordinariamente
las demás personas no oyen ni miran. Los consejeros
eficaces escuchan atentamente sin interrumpir ni juzgar
lo que se dice o se expresa verbal o corporalmente. “Que
cada uno sea diligente para escuchar y tardo para hablar”
(Santiago 1:19, BJ). “Responder antes de escuchar
es necedad y bochorno” (Proverbios 18:13, BJ).
- Los consejeros que están conscientes de sus fortalezas,
de sus motivaciones, del impacto de sus emociones, de sus
necesidades personales, de sus capacidades de manejo y resistencia,
así como también, de sus debilidades tienden
a estar mas abiertos a la reciprocidad del proceso y a ser
más efectivos en el proceso terapéutico con
aquellos que vienen en busca de ayuda. Ellos se conocen
así mismos y tienen una identidad personal y profesional
definida.
- La disposición a consultar con otros profesionales.
“Los planes fracasan por falta de acuerdo, más
en la multitud de consejeros se afirman” (Proverbios
15:22).
- Los consejeros pastorales eficaces reconocen la importancia
de escuchar, atender, reflejar y aceptar, pero, también
usan su autoridad profética al confrontar en amor
creencias o pensamientos irracionales, comportamientos autodestructivos
y auto-derrotistas, y patrones relacionales perjudiciales.
“Y no se acomoden al mundo presente, antes bien transformándose
mediante la renovación de su mente, de forma que
puedan distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo
bueno, lo agradable, lo perfecto” (Romanos 12:2, BJ).
- Los consejeros pastorales entienden que los seres humanos
están en proceso y que la renovación y transformación
es una ocurrencia diaria y constante. “El ser interior
se va renovando de día en día” (2 Corintios
4:16). La gracia transformadora de Dios trabaja de manera
silenciosa y su trabajo toma lugar en el ser interior y
se proyecta en la conducta externa del ser humano. “El
Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó
una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta
que fermentó todo” (Mateo 13:33, BJ). El entender
que los seres humanos están en proceso conlleva a
los consejeros a confiar en el proceso y con paciencia reafirman
que Aquel que comenzó en trabajo en las personas
lo va a terminar (Filipenses 1:6, VP). “Animen a los
que están desanimados, que ayuden a los débiles
y que tengan paciencia con todos” (1 Tesalonicenses
5:14).
- Los consejeros pastorales eficaces reconocen su vulnerabilidad
y humanidad. Ellos ven la sabia auto-revelación como
parte importante del proceso de cambio. “Les escribí
con gran aflicción y angustia de corazón,
con muchas lagrimas, no para entristecerlos, sino para que
conocieran el amor desbordante que a ustedes les tengo”
(2 Corintios 2:4).
- Los consejeros pastorales eficaces reconocen su autoridad
y la usan sabiamente para el bienestar de los demás.
“Esto es lo que tienes que enseñar, animando
y reprendiendo con toda autoridad” (Tito 2:15, VP).
El Señor Jesucristo presentó un concepto y
paradigma de autoridad distinto, el cual invita a dirigir
con y no a dirigir sobre los demás. “Él
les dijo: Los reyes de las naciones dominan como señores
absolutos y los que ejercen el poder sobre ellas se hacen
llamar bienhechores; pero no así ustedes, sino que
el mayor entre ustedes sea como el más joven y el
que gobierna como el que sirve” (Lucas 22:25-26, BJ).
- Los consejeros pastorales eficaces tienen un sentido de
humor saludable. “El corazón alegre constituye
buen remedio; pero el ánimo triste resta energías”(Proverbios
17:22, DHH).
- Los consejeros pastorales eficaces reconocen que son falibles
y admiten cuando cometen errores.
- Los consejeros pastorales eficaces reconocen que al intervenir
en la consejería ellos no vienen tabula raza sino
que traen consigo un conjunto de valores que influyen la
relación terapéutica, y, por el hecho de estar
consciente de esta realidad, ellos tratan de ser objetivos
en sus intervenciones y evitan así imponer sus valores.
- Los consejeros pastorales eficaces son amigables y hospitalarios.
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos,
amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición,
sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis
llamados para que heredaseis bendición” (1
Pedro 3:8-9, RVR1960).
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